Esta vez era especial, la ceremonia la dirigiría el Taita Luis Alfonso Alegría y participarían de la ceremonia muchas personas, incluso mujeres embarazadas, niños y un bebé de ocho meses.


El abuelo viajó durante un día entero desde su Putumayo natal, trayendo collares poderosos, sus palabras dulces,su ambíl salado junto a su mambe de yarumo y coca.


Y su medicina sabía a chocolatina, todo era dulce..


Hacía frío, mucho frío .. Me senté y me escondí adentro de la manta gris que la noche anterior me había acompañado hasta la puertita del Temascal.


1era pinta:

Cerraba mis ojos y fluían ojos.. Ojos en primer plano, decenas de ojos

De formas variadas, que ni siquiera podía reconocer

Solo sabía que no eran humanos..

Pasaron minutos hasta que la planta me regaló la siguiente reflexión:

"Somos los ojos de los animales que no has comido y te estaremos agradecidos eternamente.."


Me convidaron una maraca de semillas y me metí en dos canciones, luego agradecí y pasé el instrumento a otra persona.


El abuelo regalo una segunda totuma de aguita fresca. Todos volvimos a tomar ..


La música y los tambores iban y venían como un enjambre de abejas invisibles que te entraban por los oídos, recorrían tu cuerpo con dulzura y salían por mis poros nuevamente a volar.


Comencé a charlar con Antonio al costado de la maloca, escuchando el ruido del agua y sus palabras sobre el copal, lo único y maravilloso de lo que estaba ocurriendo en ese preci(o)so espacio/tiempo familiar. El limpiaba con esmero sus instrumentos ceremoniales, mientras Sebastián no dejaba que se apague el fueguito. Le dije a Antonio que sentía venir otra pinta. Me dió unas palmaditas en el hombro y me dejó con mucho respeto solo, mirando los árboles.


2da pinta:

El follaje se movía como si fueran olas verdes (más allá del viento). La selva estaba respirando y yo podía verlo. Siempre pensé que las ramas y hojas de los árboles se mueven solo cuando hay viento, para pasar desapercibidos y que los humanos no nos asustemos y reaccionemos amenazados ante tanta energía.


La selva me envolvió y acarició; siendo parte


Y el gran espíritu me dijo, "Te propongo caminar un rato y aprender y conocer lo que todos saben.."

Me incorporé y comencé a caminar entre los árboles, mirando las flores y pájaros. Disfrutando de un estado de gracia que solo pocas veces había sentido, agradecido a los detalles y a lo perfecto de la vida. Es increíble como la naturaleza y la vida tiende hacia la virtud y lo hermoso.. una hoja, el viento que no se ve pero está, un escarabajo que busca a su hembra (aunque nadie lo tenga en cuenta), el olor a la tierra húmeda, el rayo de sol, el trino de los pájaros..


Al mirar una flor en su detalle, volvió a hablarme.

Me dijo, " Eso es rojo, el rojo que todos ven. Y esa parte es realmente verde, así se ve el verde." Y así comenzó a enseñarme como la mayoría percibía el mundo cromático. Todos programados para interpretar de igual manera ciertos patrones, yo con un bug de nacimiento, confundiendo sin querer algunos de esos patrones.

Me sentí muy feliz por sentir en mis ojos los colores como el resto de la manada humana lo hace todos los días, abrazado por el maestro que me mostraba que tal vez los colores eran distintos pero que tampoco me estaba perdiendo nada. Dejé de ser daltónico tal vez por unos 10 minutos, mientras repasábamos como maestro y aprendiz una lección práctica.


Volví a al fuego y me recosté feliz en el suelo mirando las montañas del horizonte.. escuchando las anécdotas de las selvas, de otras regiones que sentía tan propias y tan lejanas.


El ritual de cierre y limpieza del abuelo estaba por comenzar..


"Federico, todo ya está sucediendo", me dijo luego de un fuerte abrazo de despedida.



El propósito fue devolver amorosamente a mis ancestros y personas que me rodean, todo lo que no me pertenecía. (las muertes, los roles, las expectativas no cumplidas, sus miedos, dolores y tantas cosas más) 


Era un hermoso día en Santa Elena, yo había respetado por varios días todos los consejos de los abuelos de la selva: no alcohol, no sexo ni lácteos ni carne y varios baños con albaca la última noche.


Antonio cuando me vio, me abrazo de corazón a corazón y me dijo 'Si hace un instante que no nos vemos! ' (Habían pasado dos meses) 

Esta vez la ceremonia fue diurna, se prendió el fuego y pasado el medio día comenzó la toma de la sagrada medicina. 15 años de añejamiento tenia el visionario y dulce yagué sol 


Pero esta vez,  no hubo pinta ni visión alguna..

Tomé por segunda vez, y solo tuve ganas de descansar un rato. Me eché en un camastro un rato. Me despertó la música que se estaba tocando y me incorporé tranquilo, con un leve malestar en mi estómago revuelto.


Ante la nulidad del efecto me acerqué caminando al fueguito y les comenté que no me había agarrado aún. Me ofrecieron una tercer toma a la que le agradecí pero no acepté. Nati me sugirió tomar el nuevo y potente ambil del abuelo Uitoto. Apenas me lo puse en la lengua salí corriendo a aliviar fuera de la maloca. Los que saben dicen que el tabaco es la planta más potente de las plantas maestras


Antonio me dijo que tal vez no había enganche porque está todo en orden, porque yo ya estaba viviendo en mi propia visión,  ya estaba devolviendo lo que no era mío. También me adelantó que posiblemente se disparara varios días después.. Uno nunca sabe lo que te depara la medicina..


Pensé también que la responsabilidad del cuidar al otro me había hecho momentaneamente inocuo al remedio y esa tarde cuidé y mucho a mi amiga-compañera en su primer experiencia.. La había tomado el yagué y mucho.. 


Mientras la esperábamos que volviera, nos pusimos a charlar junto al fuego de los proyectos de Njambre a un nivel de detalle casi espiritual. Me pedían que les vuelva a contar algunos conceptos, pedazos de la charla..  Como una manera de incorporarlo profundamente en sus recuerdos. Se emocionaron tanto (yo también) que comentaron que el abuelo debía conocer lo que estaba pasando y me ofrecieron ir a conocerlo al Putumayo en algún momento de este año.


Hoy, ya a las semanas de la experiencia, por las noches, cierro los ojos y veo los fuegos del todo, la geometría invisible del universo divino,el patrón de Indra..

Todo ha quedado en mí de manera amorosa y sutil?





"Entregarme a todos mis miedos para saber lo que es la libertad. Ver el lugar de donde vinimos y donde volveremos, fijar esa imagen para viajar en vida. Fue mi pedido.."


La noche era profunda pero clara, gris lechosa.

Luego de largas escuchas y micro ritos,  fue mi turno, mi toma. Sabe a café, a tierra dulce y ancestral; el abuelo del ambil y del mambe

Me propuse armarme y amar la paciencia, que imploraba la incertidumbre de todas nuestras noches. Me senté en esa sillita baja y el fuego de la hoguera me atrajo, me persuadió, bailó para mí. Me dijo que quería cuidarme y su calor fue mi casa virtual/visual; al tiempo que un par de serpientes se fundieron en el..


En espasmos de tiempo el patrón de Indra comenzó a reaparecer al cerrar los ojos,  flotaba,  se movía con sutilidad .. Yo podía reproducirlo, dirigirlo.. concentrarlo, hacerlo bailar..También pude orquestar flujos de luz volando en enjambres, estos dejaban estelas en la noche y en mi mirada.

Sonidos atunelados se me presentaron .Algunas pocas palabras se convierten en fractales vívidos, ya no era daltónico. Al rato vibré al pulso de las plantas, fui parte de un patrón vegetal, para luego saber que en el fondo vive un sopor mineral que lo ahueca todo

Sentí la conexión al tejido de los abuelos de la selva desde los poros y mi alma. 

Saber que los árboles siempre me atrajeron no es ninguna novedad y esa noche no fue la excepción. Tal vez la diferencia  estuvo en esa intensidad divina que generaban sus sombras nocturnas.


Cantamos todos..

Mis pies bailaban de ritmo y la alegría no era personal sino que estaba siempre, yo solo decidía cuando conectarme a ella. Solo era cuestión de querer sintonizarla, entrar en ella.. 


Dentro de los cantos y mirando la noche, entró en escena lo animal, como  un violento silencio..Vi un sabio en la cabeza de ese perro negro.. El, eterno, miraba la noche y yo su cara negra. Saber que los dos sabíamos lo que sentíamos, me dio mucha paz, me generó admiración y respeto por el. 


Al tiempo, todo volvió a comenzar, el frío, el humo, el viento y esa armónica que tocaba esa canción melosa y feliz


Andrés me llamó nuevamente,  me puse de pie y tomé con el mismo respeto por segunda vez la medicina.


Decidí acostarme en el suelo, en mi bolsa de dormir que ya a los minutos (?) se había transformado en un útero dulce, acogedor y conocido


Algunas veces cuando mi estómago se revolvía yo le hablaba,  con mucho cariño y le decía : -No te vayas de mi, medicina maestra quiero cuidarte,  para ser vos.. y que vos seas mi faro en esta noche de vientos fríos y lluvia del trópico.

Y ella me contestaba : -Me quedo, pero concéntrate en tu anhelo, sino me iré de ti..


El tiempo no pasaba,  se había parado, la noche lechosa se quedó enganchada en las copas de los árboles. Y la música se mezclaba con el sonido del agüita de las lluvias impactando en el techo de la maloca sin paredes.


Sentía un gran amor por todos los que me rodeaban,  los que me cuidaban y estaban conmigo.


Durante un momento ráfagas de pedantería afloraban en mi,  desafiaba la experiencia solicitando ver cosas que me impactaran, como era de esperar nada sucedía.. 


Pasaba la noche? No lo sé.. pero mis pensamientos y los de otros se transformaron en micro películas que aparecían ante mí , yo decía cual quitar, cual ver, cual remitirla a otra persona, ya que algunas no me correspondían. "Sentía" que veía los pensamientos de los que estaban cerca mío, yo se los devolvía cuando sentía que no eran míos. 


Tuve muy pocas visiones oscuras: de sangre y cuerpos muertos....  Pero también determiné que no eran para mi y las descarté como pulsando 'delete'


Me preguntaron nuevamente si quería tomar por tercera vez, -No gracias, le contesté y todos ya se acostaron a dormir alrededor del fuego,  y llovía viento y soplaba lluvia (no paraba)


Cuando me quede solo (todos dormían), de repente observé que alguien respiraba muy fuerte, desde otro lugar pero muy cercano a mi. Presté atención y me dí cuenta que el sonido 

provenía de mi propio cuerpo. Pero yo no era el, solo estaba en el.. lo navegaba, pero yo no respiraba. Aprendí a darle algunas ordenes.. Lo hice arquear en el piso.. a que respirara con mayor intensidad. Yo le hablaba, el (mi cuerpo) solo se movía y respiraba, era casi un animal dócil.. Estaba feliz de estar al comando de esta maquinaria perfecta y no ser parte de ella.

No pude dormir, nunca dormí pero llegó el amanecer y con el, un sentimiento de vivir en estado de gracia de volver a ver


Al principio no tenía ganas de hablar pero luego conté lo vivido, y perdiendo la concentración, tuve que salir corriendo a aliviar, luego de 9 horas maravillosas de cuidado mutuo ..


La última etapa fue la de la curación del cuerpo,  del alma del tiempo,  de los taitas y todo todo estaba vivo, tan vivo, muy vivo.


El humo y las plantas nos habían amorosamente invadido y la noche bendecido


Om shanti

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